martes, 24 de mayo de 2011

Historia - 7ª parte


Se vuelve hacia su amiga, antes de adentrarse tras la mampara para cambiarse, con el corsé ya desatado.

- ¿Niños? ¿Felicidad? ¿Nieve? - Queda pensativa y al cabo de unos instantes reacciona.- ¡Lucien! ¡Y Claire! ¡Tienes que contarme! - Vuelve a sonreír entusiasmada, acaba de mandar al olvido todas las lágrimas recientes. - ¿Cómo recibió tu Lucien el viaje sola? ¡Dime que al menos se preocupo porque vinieras sola!

Ha añadido el tú a traición. Sabe que Camille no hablaría tanto de alguien si no fuera importante para ella, y si lo ha mencionado ha sido por algún motivo.

De repente, Otso abre la puerta del dormitorio, atropelladamente, casi sin llamar antes a la puerta:

-Tuone.... ¿Arianne? - corrige rápidamente al ver a Camille, mirándolo.

Se quita el sombrero de copa rápidamente, y sujetando el ala con ambas manos, farfulla una disculpa mientras hace la reverencia.

Observa el vestido de novia de Arianne, sobre la cama, las medias, los zapatos, el liguero. Se detiene en la mampara, y reconoce entonces la mano blanca, de uñas perfectas, recogiendo el vestido sobre ella. Nervioso, da la espalda a ambas mujeres y vuelve a farfulla una disculpa. Sus mejillas encendidas no pueden verse porque está de espaldas, pero retiene en su memoria la imagen del liguero azul sobre el vestido de novia. Carraspea un poco y vuelve a hablar.

- Disculpe, mi ladie, Camille - pronuncia en un perfecto francés - por irrumpir en su alcoba de ésta manera, los criados me dijeron que Arianne se encontraba aquí, y supuse que... Perdone mi falta de modales pero me hallo en una situación desesperada.

Suspira apesadumbrado, agobiado.

- Arianne, te necesito, sal de una vez, te lo ruego, por lo que más quieras, tu madre me está poniendo nervioso, supervisándolo todo, de esa forma tan escrupulosa. - estruja el ala de su sombrero negro nerviosamente, desconoce si hablar así delante de su amiga Camille es algo descortés, pero después de tanto oír hablar de ella siente cierta familiaridad con Camille - me lleva de aquí para allá, habla con todo el mundo... - se obliga a silenciarse. - Todos preguntan por ti.

- Discúlpame, quería venir a ver a mi amiga, hace mucho que no la veo… y he venido a verla… y a hablar un poco con ella. – Suspira, Camille reconoce el suspiro de quien se ata el corsé, que esta vez está por delante del vestido.

- Tranquilo, ya puedes mirar. - Sale por un lado de la mampara, lo mira, con la reciente reprimenda de su madre aún resonando en su mente, a penas lo mira a los ojos por vergüenza. Él la mira, y por un leve instante sonríe.

- Ese vestido… No te lo había visto… estas muy…. – Pronuncia muy levemente hasta apagar el sonido de su voz, carraspea, mira su sombrero y de nuevo mira a Camille. - No entiendo cómo las mujeres soportan la vida en sociedad. - Vuelve a mirar a Arianne de nuevo - necesito llevarte del brazo, tú debes ser el centro de atención y no yo. No saldré ahí afuera hasta que no vengan ambas conmigo.
martes, 17 de mayo de 2011

HISTORIA - 6ª PARTE

-No puedo juzgarte, querida, mas no quiero comprenderte – Camille comienza a desabrochar con cuidado – Este corsé parece ceñido por tu madre ¡Dios! – Una carcajada rompe la tensión – Vamos, ríe un poco, que pronto te casarás con el hombre que amas. Por que sí, sí es amor.


Sus pensamientos la alejan al Teatro, a París, a aquellos ojos ya perdidos y prohibidos.

-Tal vez antes no habría podido decir si era amor pero… - su voz se corta, pero prosigue, no quiere asumir lo que ahora sabe - ahora que me lo detallas tanto, sé que es amor, lo hemos leído tantas veces ¿No?. Tu vida de casada será hermosa, ya lo verás, con paseos en la nieve y quizás algunos niños – sonríe… niños – con esos hermosos cabellos cobrizos. Ya lo verás.


¿Será que puede confesar a su amiga lo que no se atreve a confesarse a sí misma? Sabe que ella no la reprochará, más no es lo justo. Mejor salir de allí.

-¿Verdad que es bello el vestido? Pensaba usarlo a algún lugar, con Lucien, o con Claire, no lo sé… pero se te verá precioso, ya lo imagino, vamos, ya terminé, puedes ponértelo, quiero verlo.


Era mejor pensar en otras cosas, en su amiga, en su boda y en su felicidad.

-He de reprocharte los besos, eso sí, deben de acabarse. Son muy bellos en las novelas, pero malos, malos en una dama. Él no irá a dejarte por eso, también puedo ver que te quiere, pero sería mejor hacerlo desear un poco – Se aleja alegremente hacia la ventana, para mirar la nieve – Tu madre está aquí, y se quedará como el vestido, ya lo sabes.


“Luego de la boda, cuando todo esté en paz, se lo diré, ella sabrá que hacer” piensa mientras sonríe a
la nieve.

viernes, 6 de mayo de 2011

Historia - 5ª Parte



El abrazo de Camille le devuelve una tranquilidad que parecía perdida, por momentos, borra todas sus dudas de su mente y vuelve a la habitación, a la alegría de ver a su amiga, a la compañía de una sociedad que en las últimas horas la había juzgado muy severamente.

Toma el pañuelo de su amiga y sonríe sinceramente, seca sus fulgurantes mejillas y se levanta torpemente:

- Es muy hermoso Camille ¿Es nuevo tu vestido? ¡Me encanta! Sabes que adoro éstos colores vivos... - Recoge su pelo y lo lleva a un lado de su rostro, dándole la espalda a Camille, indicándole así que procediera a desabrocharle el corsé. - ¿Lo amo? - se pregunta a sí misma en voz alta, intentando responder a las últimas preguntas de su amiga. - No lo sé... no sé si es, o no, amor... pero lo que sí sé es que no me ha dejado indiferente. ¿Será amor? Si el amor es turbación, sí lo amo, me turba su presencia, me llena de sensaciones que no sabría describir; pero cuando me mira, es puro fulgor.

Suspira, se toca las mejillas con una de sus manos y siente como todo su rostro sigue acalorado por las lágrimas, o por sus propias palabras.

- Cómo sucedió... lo cierto es que no lo sé. Cuándo lo vi me pareció muy atractivo y, por primera vez, creí en la suerte. Su pelo largo no me gusta pero, aun así, sigue siendo muy atractivo para mí. - Queda un poco pensativa y prosigue. - Sus ausentes palabras me indignaban, así que supongo que nunca me fue indiferente. Todo cambió la noche en la que me dijo lo que significaba "Tuonella" ¿Recuerdas mi carta? aquella noche, y sus besos, carnosos y tibios... - se lleva automáticamente, las yemas de los dedos a sus propios labios. – Ya me ha besado, así que probablemente, ese hombre ya no deseé casarse conmigo y tenga que volver a casa, deshonrada. Aun así, creo que sus besos y esa devoradora mirada… las conservaré con mucho cariño en mis recuerdos. Sé que me juzgarás duramente, Camille, pero de algo estoy segura, si consiguiera satisfacer mi fervor, podría averiguar si también es amor. Pero eso ya no será posible porque ese hombre me rechazará, estoy segura de ello.



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A continuación la aparecía de los personajes que aparecen en la historia:

Otso

Otso
(Eicca Toppinen)
Con la tecnología de Blogger.

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    Hace 4 meses
  • ~**~ - *Podrás infligir en mi corazón una herida mortal, podrás cercenar mis alas, incluso podrás sellar mis parpados.* *Pero nunca, nunca podrás poseer mi voz,...
    Hace 2 años

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