viernes, 24 de junio de 2011

HISTORIA - 10ª PARTE

Camille sonríe, su amiga la ha acorralado esta vez, ya no tiene donde esconderse, y ya no quiere hacerlo.

-No pensé verte esta noche, ni contarte esto, no es que no confíe, es que no creía poder hallar el momento apropiado – Con un ademán, señala a su amiga que tome asiento – Es una historia extraña, por favor, déjame contártela completa, antes de que hagas alguna observación, no sé como comenzar, ya me conoces y esto no es lo usual en mi, espero sepas comprender.

Suspira hondamente, como si estuviera juntando valor, coraje, a fin de cuentas es solo una historia.

- Cuando Lucien regresó de Inglaterra, lo hizo aún más distante que siempre, y tú, tú ya no estabas para acompañarme, mi soledad hizo que le envié unas líneas, por lo que supongo que regresó sin ganas. Aún así, conseguí que me lleve al Teatro, muy a su pesar. Allí, encontramos a el hijo de uno de los asiduos compañeros de apuestas de Lucien, un tal Julien – su rostro se ruboriza, inevitablemente – pues… como ya te dije en mis cartas, la impresión que me dio desde el inicio fue deslumbrante, sí, no encuentro una palabra más justa, me deslumbró, pero en ese momento no lo supe. Como sabes, él tiene una hermana, Claire, y mis esfuerzos no tenían más fin que el de ganarme su amistad, algo que aplaque mi aislamiento desde tu partida. Lucien los invitó a visitarnos, a cenar, supongo que él también albergaba las esperanzas de que encuentre una buena amiga así él podría marcharse sin preocupaciones, o al menos eso he decido pensar. Ella es muy bella, joven y educada, un poco sosa, si me permites decirlo – Una pequeña risa cómplice se escapa de sus labios – pero al menos me hace compañía. Lamentablemente, Julien me cautivó mucho más que ella. Tardé un poco en notarlo, pero no he podido dejar de pensar en él y en ese día que tomó mi mano tan osadamente, luego de eso todo cambió, ya verla a ella era un excusa para mencionarlo, para estar un poco más cerca de él. Lucien la seguía invitando, al principio eso apaciguaba mis ansias, íbamos al teatro con ella, él fue alguna vez también, salíamos a todas partes con ella – se silencia un momento, dubitativamente – no lo sé, luego de tu carta y tus desconfianzas ya no me sentí tan segura con ella, pero, al menos salía yo de esa casona tan grande, tan vacía y tan apática. Amiga mía, no pude evitar, frenar mis sentimientos por un hombre que no es mi esposo, creo que jamás he sentido por Lucien algo así, tengo esperanzas de verlo, de escucharlo, de volver a sentir su mano en mi mano – se ruboriza más continúa – por eso es que tuve que dejar de verlo, no voy a decir que me haya resultado dificultoso evitar su compañía, pero eso no ha hecho más que magnificar estas extrañas sensaciones que me provoca él sólo evocar sus expresiones. Sé que ya no debo albergarlas, supongo que el tiempo hará lo justo, que definitivamente no es esto. – Toma la mano de su amiga - ¿sabes? En este corto tiempo en el que te fuiste he pensado muchas cosas, y he notado que algunas de ellas no parecen estar bien, sé que no soy nadie para decirlo, pero de verdad, creo que no están bien. No está bien que Lucien me ignore, que me deje sola, que no se preocupe por mi, sé que me compra vestidos y zapatos y sombreros y me consiente en todo lo que le pido, pero… no lo sé… creo que un matrimonio debe de ser más que eso, y viéndolos a Otso y a ti… ¡Dios! Jamás he notado eso entre nosotros, jamás he notado nada de él más que darme dinero. ¿Cómo es que no se preocupa por tener hijos conmigo? ¿es que no quiere un heredero? ¿O al menos una niña a quién consentir? ¿es que ni siquiera le preocupa lo que piensen en los salones? ¿quién soy yo para mi esposo? Debe de haber algo más en la vida que eso… siempre he sido buena esposa, juiciosa, dedicada, delicada, educada, siempre lo he acompañado sin cuestionar ni una de sus decisiones, eso es lo que me enseñaron ¿es que estoy olvidando algo? – Una lágrima cae de sus ojos tranquilamente – No esconderé mis lágrimas, perdona, pero no quiero hacerlo, sé que es tu día, pero por favor, permíteme este desahogo… Y Julien… no lo sé, es todo tan confuso… tan inapropiado, pero él mostró en unos pocos días más interés en mí que mi marido en 2 años, no es una excusa, pero cuando lo ví, comprendí del todo que algo me faltaba, que algo estaba perdido – seca sus lágrimas y poco a poco recobra la compostura apenas perdida - No lo sé… no te preocupes, no volveré a verlo ni le diré nada a Lucien, esta es mi vida, no debería quejarme, perdóname… eso es todo, querida.

Suspira nuevamente, como si la paz hubiera regresado.

sábado, 11 de junio de 2011

Historia - 9ª parte


Todo ha pasado, los invitados se han ido o se han acostado, todos duermen ya, o al menos lo intentan.

- Camille - la voz de Arianne, leve, en susurros, pero Camille la ha reconocido de inmediato. Primero la mano, luego el candelabro - Dime que no te has dormido aún, esto es horrible, no hemos podido hablar en todo el día.

Entra, ella y su largo camisón, el sonido de sus pies descalzos contra el suelo; cierra la puerta tras de sí.

- No, - la interrumpe, sabe perfectamente lo que le va a decir - no te preocupes, Otso y yo hemos acordado que aunque la boda ya se haya celebrado dormiremos en alcobas separadas hasta que todos se hayan ido. No temas interrumpir nada. No tendré noche de nupcias hasta que mamá se vaya.

Se ríe a carcajadas nerviosas. Deja el candelabro en la mesilla de noche, alumbrando levemente toda la alcoba.

- Te he visto muy pensativa, te conozco, no finjas. Sé que estoy lejos, que te has acostumbrado a no tenerme cerca, pero te sigo conociendo mejor que a mí misma. Lucien, Julien, Claire... Háblame de ellos por favor, la última carta que intercambiamos resultaba alarmante.


domingo, 5 de junio de 2011

HISTORIA - 8ª PARTE

Justo cuando la pregunta es demasiado justa como para ignorarla o rehuirla, alguien irrumpe en la habitación. Camille no puede evitar temer que sea la madre de Arianne nuevamente, y suspira aliviada al ver a Otso, que, aunque un poco alborotado y confuso, se dirige a ellas amablemente. Sonríe al escuchar que casi llama por ese extraño nombre a su amiga, nota en él un cariño sincero, sabe que serán felices juntos. Él no debería estar observando el vestido, pero su frescura le recuerda a un niño en problemas, no dirá nada por el momento.


Al escuchar las actitudes de aquella que la trajo al castillo, frunce un poco el seño, en pocos días, la imagen impoluta que la madre de Arianne ostentaba ante sus ojos ha ido desvaneciéndose, casi todo su mundo estaba haciéndolo, ¿Tan equivocada había estado? ¿Es que las cosas siempre habían sido tan extrañas, su matrimonio, las personas, los niños, el amor, y ella no lo había notado? No era el momento para esos pensamientos.

-No se preocupe, Monsieur, la situación lo amerita. Ya tendremos tiempo para ponernos al día con su futura esposa. – Una sonrisa cálida acompaña sus palabras.


Arianne hace su aparición, el vestido es maravilloso, se alegra tanto de poder compartirlo con su amiga, el dorado y el cobre de sus cabellos hacen una combinación ilustre. Puede ver en los ojos del prometido como se le ilumina el mundo. Sí, eso es amor. Su amiga aún se encuentra un poco turbada por las palabras de su madre, puede presentirlo, deberá hablar con ella, ahora sabe que es amor, y que el amor no puede ser reprochado ni estar equivocado. Al menos no en unos jóvenes a punto de contraer nupcias.

-No entiendo como las mujeres soportan la vida en sociedad - comenta Otso. Esas palabras no podrían haber llegado en peor momento. De repente, todos sus recuerdos le pesan, debe reprimirlos uno a uno, no es su momento, no, no lo es, ya tendrá tiempo de sobra para pensar cuando la boda acabe y pueda pedir consejo a su amiga, a la valiente, a la viva, a la que siempre sabía seguir su corazón, o cuando regrese a París, a su soledad, a su balcón solitario, a sus quehaceres mecánicos y a su marido ausente. “Yo tampoco puedo comprenderlo ya, pero no importa”, Piensa mientras los enamorados se miran como Lucien y ella jamás se han mirado.

-No saldré ahí afuera hasta que no vengan ambas conmigo. – Anuncia Otso, ambas sonríen cómplices.


-Si Arianne considera que estoy presentable, vayamos. – Mira a Otso orgullosa del cariño que le profesa a su amiga. – No lo hagamos padecer más. No se lo merece.


Se acerca a su amiga y susurra.


-El vestido es tuyo, creo que a todos nos ha encantado en tí.

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A continuación la aparecía de los personajes que aparecen en la historia:

Otso

Otso
(Eicca Toppinen)
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    Hace 1 año
  • ~**~ - *Podrás infligir en mi corazón una herida mortal, podrás cercenar mis alas, incluso podrás sellar mis parpados.* *Pero nunca, nunca podrás poseer mi voz,...
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